Little Queen

«No vuela quien tiene alas… sino quién tiene un cielo». Elvira Sastre

Suena Where I stand de Mia Wray en el escritorio del salónla casita marinera resulta abrasadora en verano, las horas parecen pesar, y que queréis que os diga es imposible que pueda tomarme un café frío en una taza. Descubro un rincón entre dos ventanas, donde el mar se siente de golpe, un escondite secreto para escribir un rato, pero Jorgito me encuentra, este niño no suelta su manta ni en el mes de agosto, se acurruca a mi lado con la brisilla marinera y escribimos juntos. Que bonita es esta canción, me transporta a mi planeta burbuja, a esos ratos infinitos de vino blanco, no consigo sacármela de la cabeza.

Óxido

Volverás a flote, revoloteando por esa playa de invierno a la que siempre vuelves.

Dicen que el dolor puede ser emocional, que si te duele la garganta es porque tienes dificultad para perdonar. Que cosas… Sea de un modo u otro, el catarro sólo tiene una parte positiva, la obligada pausa. Manta, té ardiendo con limón y a mirar por la ventana

Eclipse

«Un niño cruzó el universo montado en un burro con alas de plata, buscando una estrella llamada Renata.» Enero en la playa, Facto Delafé y las flores azules.

Eclipse, dícese de ese fenómeno astronómico en el que un cuerpo celeste se pone delante de otro, se alinea de una manera determinada y ocurre el espectáculo.

Una fiesta en el jardín

«La belleza sucede mientras te miro con los ojos cerrados y tu te concentras en la magia.»

Buscando ideillas para una tarde bonita que estoy preparando en breve, he encontrado las fotografías de la gran fiesta de María, una personita muy especial que tengo en mi vida. María es la hija de Virgi, una de esas amigas que probablemente ya eran amigas tuyas antes de nacer. Decoramos juntas el bautizo de su hija y la verdad es que recuerdo aquel día con muchísimo cariño, un día de verano genial, de esos de colorín colorado, de risas y de creatividad. Simplemente un día de cuento maravilloso. No me he podido resistir a publicar algunas instantáneas de aquella tarde campestre a modo de postales y recortes de lo más inspiradores. Espero que os gusten tanto como a mi.

La vida sencilla

«Ven hasta aquí, sálvame tu… ponte a reír, prende la luz… cerca de tí, tiemblo.» El funambulista

Lo digo en serio; siéntate un momento ahí, donde puedas, prepárate un tazón de buen café en la taza más apetecible que tengas en tu casa… dedícate ese momento (te lo mereces), mira por la ventana y recuerda algún instante de tu niñez, probablemente olería a buñuelos, sonaría a coro, a llantos por caídas de la bici, a abrazo con chocolate, a vida sencilla…

La vida sencilla, es fácil. Desayunos en el porche, zumo de naranja recién exprimido, ese olor a pan y a bosque… una cesta de fruta, colores almendra, nogal, una pizca de lavanda y notas de Van Morrison en mi tocadiscos. Bailotear contigo ese «Days like this», canción fascinante que debería ser la banda sonora de todas las vidas sobre la tierra.

Martina Dorta, un Universo lleno de Estrellas

Conocí a Martina Dorta por azar… en una de esas aventuras birichináticas de búsqueda, que algunas veces nos llevan a encontrar tesoros.

Desde el primer día que entré en su taller, sabía que todo aquello formaría parte de mi boda de cartulina de alguna manera; fue como una corazonada, un no se qué… «ese algo especial.»

De algún modo me dejé contagiar por aquella magia infinita de piezas metálicas y flores, arte en estado puro. Puede que aquel entramado que se generó entre bambolinas sea unos de los recuerdos más bonitos y dulces de la aventura de mi boda, por tantas reflexiones a solas, por el sueño de cada elección insignificante, por aquellos paseos en coche a cada prueba de atelier… y por supuesto por toda esa gente especial que me regaló aquel viaje;)

La Plebeya que se convirtió en Reina

«La verdadera belleza brota del corazón y habita en los ojos.»

Espacios, grandes o pequeños, temporales o definitivos. Espacios que creamos con pasión para quedarnos un ratito o por qué no… para quedarnos toda la vida. Y a la pregunta de por qué eres tan maniática del orden, por qué adoras las cestas de mimbre hasta la enfermedad o por qué el blanco invade todas las habitaciones de tu casa y de tu rutina… la respuesta es esa, ESPACIO, reino, planeta, «estar a gusto».

HOLA Primavera

Llega la primavera… con esa revolución hormonal tan característica, tan loca y tan alérgica. Como cada año, abril a pesar de su inestabilidad general, y sus «lluvias mil», suele ser el mes donde empiezan los grandes ratos al sol, las primeras páginas del año bajo la sombrilla (sonries, verdad? lo percibo…)
Porque la playa de invierno se vuelve más real, más palpable a la luz del sol; y empieza a dejar atrás sus variaciones, sus emociones e incoherencias estacionales. La primavera aún nos regala esa virginidad, esa pureza absoluta con ciertas cicatrices de tempestades pasadas. Y es que vivir en la playa, al final es un estado, una forma de tocar el mundo, un estilo de vida.

Nubes negras que traen lluvia a todo color

lluvia
Porque no todo es lo que parece, y porque a veces las nubes negras y las decepciones nos descubren perspectivas nuevas, personas que nos atrapan el doble… y es que por una extraña ley matemática, todo, en absoluto, ocurre por algo.
Existen ciudades dormidas, susurros y luces que nos traen de vuelta a casa. Luces que entienden tus rarezas incluso mejor que tú misma. El día que decides regresar a la tierra podría ser un miércoles cualquiera, en el que piensas que ningún viaje marciano conseguirá devolverte ya a ese estado de tranquilidad de la niñez… y que la vida terrestre podría merecer la pena a pesar de todo. Así que paras en seco, detienes tu nave… Pues podría ser interesante enamorarse del cielo desde la arena.

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