El Novio Burdeos

novio ideal
Y la verdad es que nos volvemos majaretas con esto de las bodas… que si nuestro vestido, nuestros zapatos, nuestro ramo de novia… miles de consejos de blogs especializados en el disparatado día de nuestra boda, y al final… para un micro segundo en el aire, un micro segundo genial y estupendo… Sí! pero que se esfuma en un abrir y cerrar de ojos.
Si os digo la verdad, al verlo con perspectiva… nada resultó ser tan crucial, ni tan de vida o muerte. Te pusiste el vestido que te gustó aquel martes de chaparrón, aquella tarde de cafés de invierno después de una llorera de media hora… ese que llegó a tu vida por casualidad y que no parecía sentarte mal del todo; los zapatos fueron pura elección del azar y del ramo… mejor ni hablamos. Porque en la vida real, las cosas no son del todo como en “instagram”; y eso… pues está bien.
Querido chico burdeos, tú fuiste más de conservar la genialidad, de disfrutar cada segundo y de descorchar botellas porque siempre había algo que celebrar. De conservar esa paz interior y de intentar no sacar las cosas de quicio; de recordarnos que no debíamos perder el concepto, la esencia de las cosas, lo verdaderamente importante… porque al final lo que cuenta, es ser capaces de desnudarlo todo. GRACIAS!

Astronomía para Emprendedores

“Me he dado cuenta de algo espectacular… todas las vueltas que he dado alrededor de mi; me dejan siempre en el mismo lado.”  Carlos Sadness

Hace un año exactamente comencé un viaje creativo… para muchos otro invento de mi cabecita de chorlito, para mi un punto de partida lleno de combustible… pero lamentablemente ha sido circular, sin energía para salir de una órbita preestablecida y predibujada. Y es que cuando las expectativas tienen techo, y poca magia para conseguir romperlo, pues las naves no despegan.

Escribí Perseide con el objetivo de recrear eso, la fuerza lunática de emprender un viaje y regresar, la fuerza genial de vaciarte por entero, de dejar atrás los miedos y lanzarte a hacer lo que sólo tu sabes hacer desde que naciste… inventar el mundo. Y ya no me da verguenza decirlo en voz alta, después de ser Perseide, de aprender de Perseide, de ver Perseides en el cielo, de alejar todo lo lejano y tóxico para a mi astronomía y de entender que la vida es un juego de cometas, he vuelto a la tierra, para seguir siendo la “friki” romántica que deseo ser. Recuerdo cuando decías aquello de… “tienes que entender que tu espacio es como el cine independiente, algo raro, algo peculiar, pero muy tuyo.” Y eso… pues me gusta.

PERSEIDE, EL DÍA QUE VOLVISTE A LA TIERRA

Puede que en nuestro microcosmos no existan Perseides; pero si abres bien los ojos, verás alguna surcando el cielo, o perdida en la arena.

Busqué a Perseide aquella tarde de julio, busqué su cráter, los restos de su nave… pero no había más que una nube de polvo y esa ventolera infernal de aire cálido. No había señales, ni sonidos (probablemente no naufragó, pero no deseaba fiestas de bienvenida).

Dicen que es peligroso jugar a lo seguro, que es peligroso quedarse con el corazón estático, conformarse con un único paisaje, que es peligroso esperar. Perseide me lo enseñó, despegando su nave hacia planetas menos seguros, con corazones dispuestos a albergarlo todo, buscando todo aquello con lo que una vez había soñado, dibujando posibilidades.

Vino del Norte

LA BODA DE AIDA Y GUIDO
Fotografía Victor La Fuente
Dicen que no existe la boda perfecta (pues es mentira ;)), es cierto que hay miles de cosas que no pensamos de antemano, que se nos vuelven del revés, pero quizás sean esos pequeños detalles los que hacen que ese día se llene de anécdotas especiales, sólo nuestras.
Sólo alguien como tú, pequeña rubia traviesa… se metería en su propio coche, con su trupe de amigas dentro… rumbo a su boda. Recuerdo con una imagen nítida en la retina, ese recogido de novia y tocado incluido, al volante. Confieso que se me pasó por la cabeza… ¿y si cambiamos de dirección? ¿y si continuamos por esta carretera hacia el infinito..? Perdernos por nuestras playas de dunas, borrarnos del mapa y tostarnos al sol, como solíamos hacer en aquellos veranos, en los que el mundo, simplemente era nuestro. Fue sólo un impulso (lo prometo), el chico del Norte te esperaba, y tu mundo se ampliaba inmensamente, no sabes cuanta felicidad salía de aquel pequeño coche aventurero… que bonito fue aquel momento, ojalá lo tuviese grabado en vídeo.

Querido YAGGI…

Dicen que es posible conocer a una mujer si sabes lo que lleva dentro de su bolso… en nuestro caso fijo que sería complicado. Demasiada información 😉 Sobre todo si se convierte en ese lugar infinito donde todo el mundo guarda algo…
Hoy me apetecía hablaros de una marca de capazos hechos a mano, YAGGI, por dos jóvenes emprendedoras que han decidido lanzarse a esta aventura, apostando por las cosas bonitas y hechas con amor. Y es que cuando miro mi querido YAGGI en mi rincón de casa, veo mucho más que un bolso de playa, y me siento afortunada de valorar esa esencia de las cosas, esa magia que nos aparta del producto masificado y repetitivo, regalándonos originalidad, elaboración sostenible y personalidad.
Detrás de YAGGI hay dos almas creativas, que no paran de sonreír a la vida; Marifé e Irene, dos amigas antes que socias y mejores personas.

Hazlo Bonito

Ayer me escribió la pequeña exploradora, desde su querido Marte, ese desierto cálido que tanto le fascina y le hace tan feliz… ese lugar donde los versos de su querida gran reina amarilla flotan en el aire y regresan de vez en cuando encapsulados en naves del tiempo, entre brisillas de olor a sal.
 Playa de los Genoveses, Almería
No quiero que pases desapercibida, quiero que te desnudes ante mí y me regales ese mundo tuyo repleto de satélites. Quiero que me ayudes a ampliar mi mundo con tus imágenes, con tus historietas, con tu magia…

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