La Reina Amarilla

ATRÉVETE CON LAS MEZCLAS y sé quien te de la gana. Descubre, saborea, prueba… pierde el miedo, deja a un lado lo establecido y diviértete un poco, no? Vamos a dibujar nuestra mejor versión, la más pícara, la más colorida… la mejor de todas las posibles. Vamos a trabajar toda nuestra gama de color para convertirnos en la «reina amarilla», en la abeja reina…sólo así conquistaremos la colmena y nos comeremos el mundo.
ÑAN,ÑAN MUNDO… BIENVENIDAS REINAS AMARILLAS
Una reina amarilla no se rinde, NUNCA, no se detiene… y no se queja. No tiene reino PROPIO porque su reino es el mundo INFINITO, el asfalto y la carretera. No domina la tierra porque CONQUISTA corazones. Una reina amarilla se levanta y busca su mejor versión, esconde sus flaquezas detrás de una buena base de pestañas y AGRADECE a la vida todos sus regalos gratuitos.
Las abejas reinas huyen del ego y pisan fuerte (muy fuerte), atravesando el pavimento con el tacón… rompiéndose las tapillas.

La Chica del Café Solo

-Un café solo, doble y con mucho hielo…
Mmm… (voz en off) no sé si habrá escuchado lo del hielo.
– Con mucho, mucho hielo…
Y es que la chica del café solo era más de hielo que de café, tan sólo eso explicaría su supervivencia ante aquellas elevadas dosis de cafeína en vena. Le encantaba jugar con el hielo, girarlo en el vaso escuchando atenta tus conversaciones, con los ojos abiertos como platos. Esos detalles exclusivos que describen a las personas y las hacen irrepetibles.
A la chica del café solo, la amas, y sino la amas es que eres tonto… de remate.

El Viaje de Carol

«Usa la soledad para enseñar la convivencia, usa la rabia para mostrar el valor infinito de la paz, usa el tedio para resaltar la importancia de la aventura. Usa el silencio para enseñar sobre la responsabilidad de las palabras. Usa el cansancio para que se pueda comprender el valor del despertar. Usa la enfermedad para resaltar la bendición de la salud; usa el fuego para enseñar sobre el agua; usa la tierra para comprender el valor del aire…» Paulo Coelho
…y usa el amor para cambiarlo todo

Ese Magnífico Viaje

«Todo lo que tenga que pasar, pasará… y al final, la mayoría de las veces, no será para tanto.»
Treinta años… parece que fue ayer… ¿Te acuerdas de todas las cosas que hemos pasado..? Aquel viaje, aquel hotel perdido de Madrid, esos exámenes interminables, aquel día lluvioso en el que te partieron en el corazón… o aquel otro día en el que lo reconstruimos juntas.
Cuantos corazones de verdad en el camino. Suena a tópico «pero si volviese a nacer, haría exactamente lo mismo, porque no imagino una vida más mágica que la mía»… eso sí, probablemente buscaría la manera de perder el miedo.

De viaje al ascensor

Entras en un ascensor, esos dos o tres minutos claustrofóbicos entre personas con las que nunca has cruzado palabra… que cosas, cuanta soledad incomprendida. A veces me gusta jugar a imaginarme de donde vienen, a donde van… como serán sus vidas; quizás ellos hagan lo mismo conmigo, nunca se sabe. Compartimos espacio y tiempo con gente con la que jamás interactuamos, a muchos de ellos ni siquiera los vemos, no existen a nuestro alrededor… y pese a todo,  muchos de nosotros (paradojas de la vida) a pesar de estar rodeados por millones de personas, en ocasiones nos sentimos solos.
Fotografía de Pawel Bebenca
Un poco de terapia y al final lo que nos pasa es que nos aburrimos, nos estancamos en lo que hay, en lo cotidiano y nos mantenemos herméticos, acumulando sentimientos en el fondo, conteniéndonos para no estallar. Que simple, ¿pero que hacer cuando la gente que te aporta está a más de dos horas en avión o a más de dos horas en ocupaciones…? Muy fácil. Hablar con tu ascensor.

Pizcas de color sin miedo

Dicen que el miedo sólo es al empezar… que cuando empiezas la tormenta se apacigua y lo que parecía muy grande al principio se convierte progresivamente en algo más ligero.
Si el miedo sólo está al principio lo suyo sería empezar a perderlo cuanto antes… no? Ponernos en marcha, crear algo, ocupar la mente, en cualquier dirección… lo que se nos ocurra,  que importa.
¿Te atreves? Vamos a darle una oportunidad a lo absurdo (a lo mejor no resulta serlo tanto). Baila un poco, y ríete aunque me eches de menos, suelta carcajadas aunque por dentro te queme el alma, total a lo mejor conseguimos engañar al subconsciente.
Corre por la playa, dibuja… no te aburras, crea tu propia música y tarareala… Haz que cuente. Imagínate un universo creativo donde todo marcha, donde todo te gusta. Cree con la misma seguridad con la que viniste al mundo y déjate llevar… Levántate y hazlo genial, supremo…

Un paseo por las nubes

Los paseos por las nubes eran un poco así… irreales, un déja vu incierto por el que nos dejábamos envolver. Yo ya estuve allí, sin duda… probablemente en mi otra vida, no tan lejana desde aquí. Respiraba profundo, aquel airecillo húmedo me resultaba tan familiar, el sonido del infinito… Tardes de lluvia en las que las nubes podían tocarse con las palmas de la manos.
«Una chica que vuela en avión, otro regreso más en la carpeta.»
Somos energía, alguna gente opina que nuestro paso por la vida se basa en teorías magnéticas, en eso de la atracción, el karma… (que cosas…) Siempre he sido de conceptos químicos (y aunque el magnetismo también encaja) para mi tenía más sentido el movimiento, aquello de las vibraciones, esa parte cinética de las cosas.

Sombreros y Flores

«Por fin me he liberado. Me he desembarazado de la mentira y el miedo. Ya no persigo quimeras imposibles. Sobre mi cabeza no vuelan más cometas, pero tampoco nubes oscuras ni espadas suspendidas. La verdad, una vez asumida, aplaca la angustia de vivir con el constante miedo a que nos atrape.  
Cuando todo se ha perdido, todo se ha ganado. Por fin he descubierto que se puede vivir cargando con el pasado, sin orgullo pero también sin verguenza. Mi vida se ha ampliado, y ahora no conozco ni sé fijar sus nuevos límites. A mi izquierda, el pasado: un arrasado campo de batalla. A mi derecha, el porvenir: un extenso campo sin rutas ni señales. Me he instalado en un presente tan vacío como un solar por edificar, espero. Espero con calma, llevo esperando tantos años que nada me cuesta esperar todo el tiempo más.» El contenido del silencio.

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