NUEVA YORK, LA PERFECTA ENTROPÍA

“Hay algo en el aire de Nueva York, que hace que dormir sea un desperdicio.”
 Creo que hay un antes y un después en la vida una vez aterrizas en Nueva York… un punto de inflexión. Sin duda es una ciudad que te dice algo, algo que nunca antes te dijo nadie, o todo lo que te decían mientras te hacías la dormida. Un lugar que vuelve humilde a las personas, que les recuerda lo pequeñas que son ante la inmensidad del mundo, entre sus edificios imposibles. Una ciudad sin descanso que pretende escalar el cielo, un fantástico caos organizado en avenidas perfectas, sonoridad y callejuelas cuadriculadas.

Cerrando el telón de mi Incendio de Nieve

Pequeño escondite… ya verás como nos olvidas; al final toda esta marejada de emociones alucinantes se apagará en un recuerdo borroso de verano, al que volverás, sí, de vez en cuando… para saborear de nuevo los jardines, el barro, ese asfalto ardiente entre tus dedos… pero poco más.

Septiembre siempre apaga la intensidad de las cosas, convierte el verano en ese espejismo irreal… pero pese a todo, esconde las mayores historietas de la vida entre sus aguas. Nubes azules que bailan sobre cielos de cafés interminables…

Martina Dorta, un Universo lleno de Estrellas

Conocí a Martina Dorta por azar… en una de esas aventuras birichináticas de búsqueda, que algunas veces nos llevan a encontrar tesoros.

Desde el primer día que entré en su taller, sabía que todo aquello formaría parte de mi boda de cartulina de alguna manera; fue como una corazonada, un no se qué… “ese algo especial.”

De algún modo me dejé contagiar por aquella magia infinita de piezas metálicas y flores, arte en estado puro. Puede que aquel entramado que se generó entre bambolinas sea unos de los recuerdos más bonitos y dulces de la aventura de mi boda, por tantas reflexiones a solas, por el sueño de cada elección insignificante, por aquellos paseos en coche a cada prueba de atelier… y por supuesto por toda esa gente especial que me regaló aquel viaje;)

Astronomía para Emprendedores

“Me he dado cuenta de algo espectacular… todas las vueltas que he dado alrededor de mi; me dejan siempre en el mismo lado.”  Carlos Sadness

Hace un año exactamente comencé un viaje creativo… para muchos otro invento de mi cabecita de chorlito, para mi un punto de partida lleno de combustible… pero lamentablemente ha sido circular, sin energía para salir de una órbita preestablecida y predibujada. Y es que cuando las expectativas tienen techo, y poca magia para conseguir romperlo, pues las naves no despegan.

Escribí Perseide con el objetivo de recrear eso, la fuerza lunática de emprender un viaje y regresar, la fuerza genial de vaciarte por entero, de dejar atrás los miedos y lanzarte a hacer lo que sólo tu sabes hacer desde que naciste… inventar el mundo. Y ya no me da verguenza decirlo en voz alta, después de ser Perseide, de aprender de Perseide, de ver Perseides en el cielo, de alejar todo lo lejano y tóxico para a mi astronomía y de entender que la vida es un juego de cometas, he vuelto a la tierra, para seguir siendo la “friki” romántica que deseo ser. Recuerdo cuando decías aquello de… “tienes que entender que tu espacio es como el cine independiente, algo raro, algo peculiar, pero muy tuyo.” Y eso… pues me gusta.

PERSEIDE, EL DÍA QUE VOLVISTE A LA TIERRA

Puede que en nuestro microcosmos no existan Perseides; pero si abres bien los ojos, verás alguna surcando el cielo, o perdida en la arena.

Busqué a Perseide aquella tarde de julio, busqué su cráter, los restos de su nave… pero no había más que una nube de polvo y esa ventolera infernal de aire cálido. No había señales, ni sonidos (probablemente no naufragó, pero no deseaba fiestas de bienvenida).

Dicen que es peligroso jugar a lo seguro, que es peligroso quedarse con el corazón estático, conformarse con un único paisaje, que es peligroso esperar. Perseide me lo enseñó, despegando su nave hacia planetas menos seguros, con corazones dispuestos a albergarlo todo, buscando todo aquello con lo que una vez había soñado, dibujando posibilidades.

Querido YAGGI…

Dicen que es posible conocer a una mujer si sabes lo que lleva dentro de su bolso… en nuestro caso fijo que sería complicado. Demasiada información 😉 Sobre todo si se convierte en ese lugar infinito donde todo el mundo guarda algo…
Hoy me apetecía hablaros de una marca de capazos hechos a mano, YAGGI, por dos jóvenes emprendedoras que han decidido lanzarse a esta aventura, apostando por las cosas bonitas y hechas con amor. Y es que cuando miro mi querido YAGGI en mi rincón de casa, veo mucho más que un bolso de playa, y me siento afortunada de valorar esa esencia de las cosas, esa magia que nos aparta del producto masificado y repetitivo, regalándonos originalidad, elaboración sostenible y personalidad.
Detrás de YAGGI hay dos almas creativas, que no paran de sonreír a la vida; Marifé e Irene, dos amigas antes que socias y mejores personas.

Hazlo Bonito

Ayer me escribió la pequeña exploradora, desde su querido Marte, ese desierto cálido que tanto le fascina y le hace tan feliz… ese lugar donde los versos de su querida gran reina amarilla flotan en el aire y regresan de vez en cuando encapsulados en naves del tiempo, entre brisillas de olor a sal.
 Playa de los Genoveses, Almería
No quiero que pases desapercibida, quiero que te desnudes ante mí y me regales ese mundo tuyo repleto de satélites. Quiero que me ayudes a ampliar mi mundo con tus imágenes, con tus historietas, con tu magia…

Menorca, Deja Vu

Una isla, agua por todas partes, ecos, voces que susurran secretos, magia en forma de temporal, un faro a lo lejos… una historia de verano, un coche galopando por un camino de tierra, la ventanilla abierta y esa ventolera de olor a sal y a algas salvajes… golpeándonos en la cara.
Bienvenidos a nuestro Cuaderno de Bitácora particular: M-E-N-O-R-C-A

Agujeros de Gusano

Dicen que los agujeros de gusano son conexiones espaciales entre distintos universos, pasajes teóricos que podrían crear accesos directos, evitando viajes largos e imposibles en el espacio infinito. Puentes de conexión entre dos mundos. No hace falta analizar la teoría de la relatividad para encontrar perfectos agujeros de gusano en la tierra.

Existen esos días cualquiera de verano en los que se abren miles de ellos entre las personas. Agujeros que nos permiten explorarnos, que nos permiten explorar nuestras rarezas, que suenan a carcajadas, a campo, a mar…  y sí, también existe esa ligera deformación de las variables espacio y tiempo después de esos profundos viajes… (como en el universo) todo se aprecia lejano, abstracto… incluso irreal.

No saben de ti

La gente no sabe absolutamente nada de ti, de lo que escondes… de tus secretos más profundos. Y eso me gusta, porque me da un punto de exclusividad, de misterio y de mejor amiga.
Cuando vives etapas importantes, momentos de cambio, viajes espaciales que te cambian la vida, en definitiva… siempre haces recuento; y te apetece abrazar muy fuerte a todas tus estrellas, y dar gracias, porque gracias a ellas hoy eres en gran parte la que eres.  Os contaré algo de mis estrellas, de cada una de ellas y de todas a la vez, por ser esa constelación, a veces explosiva, a veces suave y silenciosa… pero infinitamente preciosa e insustituible en el espacio estelar. (Gracias amigas)

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