Regalar con encanto

«Porque el regalo no está dentro del paquete, sino en las manos del que lo entrega.»

Noviembre aterriza con su calma otoñal y ese olor típico a tarta casera en el horno… porque después de un octubre de «gota fría», esas lluvias torrenciales que casi parten el mundo en dos mitades, siempre sale el sol.

Y tras reconstruirte, playa, reapareces en paz, desierta, celeste… estabilizando el tiempo, el aire, tus corrientes. Tu arena parece haberse curado de un verano aglomerado, y haberse olvidado por fin del oleaje, escondiendo el barro y los rastrojos; al igual que nosotros escondemos nuestras emociones rotas en el corazón, apartándolas de la superficie.

Suena Long way down, de Tom Odell en la cocina.

Querido YAGGI…

Dicen que es posible conocer a una mujer si sabes lo que lleva dentro de su bolso… en nuestro caso fijo que sería complicado. Demasiada información 😉 Sobre todo si se convierte en ese lugar infinito donde todo el mundo guarda algo…
Hoy me apetecía hablaros de una marca de capazos hechos a mano, YAGGI, por dos jóvenes emprendedoras que han decidido lanzarse a esta aventura, apostando por las cosas bonitas y hechas con amor. Y es que cuando miro mi querido YAGGI en mi rincón de casa, veo mucho más que un bolso de playa, y me siento afortunada de valorar esa esencia de las cosas, esa magia que nos aparta del producto masificado y repetitivo, regalándonos originalidad, elaboración sostenible y personalidad.
Detrás de YAGGI hay dos almas creativas, que no paran de sonreír a la vida; Marifé e Irene, dos amigas antes que socias y mejores personas.

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