El planeta escondido

“No vuela quién tiene alas, sino quién tiene un cielo.” Elvira Sastre

Tenía un planeta escondido, rodeado de estrellas, polvo cósmico, un lugar silencioso, lleno de ecos, donde no había ventanas, ni familias dentro de habitaciones iluminadas en la noche tenue, un planeta enano en el que sólo cabía una playa. Una esfera gaseosa a ratos, donde el agua flotaba en el aire y el mar se convertía en una curva compleja con peces voladores sobre un cielo celeste.

Invitadas, champán y otras pócimas

“Eres la manera que tiene el mundo de decirme lo bonita que es la vida.” J. Cortázar

Mar, preciosa novia Helena Mareque y Ana Dora, perfecta invitada Suma Cruz.

Invitada perfecta… me pregunto que habría hecho sin ti todo este tiempo, no se como habría sobrevivido a mis catarsis siberianas y a tanto melodrama peliculero; ratos de desamor, suspensos como catedrales y días de lluvia intensa. Gracias, simplemente por traer crepes de chocolate esos días raros, por saber poner siempre la película adecuada, por convertir nuestro pasillo en la pasarela de las estrellas y ponerte esa falda de tutú cada tarde para ver Fama a bailar.

No saben de ti

La gente no sabe absolutamente nada de ti, de lo que escondes… de tus secretos más profundos. Y eso me gusta, porque me da un punto de exclusividad, de misterio y de mejor amiga.
Cuando vives etapas importantes, momentos de cambio, viajes espaciales que te cambian la vida, en definitiva… siempre haces recuento; y te apetece abrazar muy fuerte a todas tus estrellas, y dar gracias, porque gracias a ellas hoy eres en gran parte la que eres.  Os contaré algo de mis estrellas, de cada una de ellas y de todas a la vez, por ser esa constelación, a veces explosiva, a veces suave y silenciosa… pero infinitamente preciosa e insustituible en el espacio estelar. (Gracias amigas)