La Ciudad Burbuja

Ese lugar donde Birichinata, Mady, Clementine, Marieta y Lora (la pequeña exploradora) fueron felices para siempre.
Vivíamos en una ciudad burbuja, donde las estaciones oscilaban a nuestro antojo, una ciudad de casas con chimenea a pie de playa. La ciudad donde Clementine leía libros al sol, mientras Mady preparaba café en cafetera de latón. Una ciudad donde no existían los principios ni los finales… una ciudad sin tiempo. Pureza estelar, o algo así, ritmos circadianos y conexión; una unión más grande que la fraternal, una amor saturniano a años luz de todo lo conocido.
Porque las decepciones no ocurren en el espacio y mucho menos en aquella ciudad burbuja. Y así es como deberíamos sentirnos toda la vida, en un vuelo arriesgado sobre lugares llenos de sueños.

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