Desde mi Olivetti cuando no me ves

Es raro escribir con Olivetti en el año 2017, sobre todo porque al final escribas lo que escribas sino está escrito en ordenador, se pierde en el desorden caótico. Contigo Olivetti las cosas son de otra manera, me pones nostálgica y me inspiras algo, será tu sintonía musical, esa cancioncilla al escribir, no sé… me generas un aire tan místico que hasta me siento especial.

La pequeña Olivetti era de mi abuelo, lo recuerdo escribiendo sus cartas y operaciones de contabilidad como si fuese ayer, con aquellas gafas de pasta en equilibrio sobre la punta de la nariz. Cuando suena Olivetti y le cuento mis historietas «astronáuticas» de planetas imaginarios, mi abuelo parece estar un poquito más aquí, más conmigo, más en la tierra.

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