Birichinata, Vuela, el mundo va de eso…

VOLAR significa muchas cosas… viajar, soñar, imaginar, atreverse, no tener miedo, CREER, CREAR, el “todo es posible”, el “que me quiten lo bailao”, esa chispilla que nos deja el “yo puedo”, el “me como el mundo con papas!”, el “merecerá la pena”, esa… “la vida es chula”, el “haz que cuente” y nuestro “no me toques las palmas que me conozco…” Porque qué sería de la vida sin VOLAR a veces?

A cerca del miedo

“Sólo quiero que te vayas, sólo quiero que se acabe… sólo quiero que me dejes solo. ¡Fuera! Vete de mi casa… no soy más que un niño con los pies descalzos.” Pablo López

No se cuantas veces habré empezado o terminado una entrada del blog diciendo aquello de que el miedo sólo es al empezar… después esa sensación se desvanece, salimos del círculo de seguridad, lo ampliamos… y nos sentimos un poquito más libres, un poquito más enormes.

Si te dijese algo a cerca del miedo, te diría que es un espejismo, un arma que nos obliga a dejar de ser niños, que nos ata las manos, que nos encierra en realidades de barro y nos empuja a apagar las luces de esas habitaciones donde una vez construimos sueños, donde jugábamos a todo lo olvidado, siendo felices.

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