El Viaje Encantado

JOSE BERNAL Y MI MARAVILLOSA EXPERIENCIA FOTOGRÁFICA EN ANTEQUERA
“Me encantan los días esos en los que parece que te lanzas, te quitas los complejos y te tiras a la piscina sin flotador. Con tus inseguridades y tus miedos escondidos en los bolsillos… con tus nubecillas reboloteando en la cabeza y las alas bajo los pies. Los días en los que eres tú misma, sin importarte que te critiquen… los días en los que decides que vale la pena.”
Todo empezó una tarde de imaginación, seguida de un POR QUÉ NO..? Fotografía y planes alternativos de domingo por la mañana, bonitos cafés de carretera, que sirven para abrir círculos, ampliar, sumar, multiplicar… en eso debería consistir siempre la vida, en pasar ratos de película, alejándonos lo máximo posible de los que se empeñan en aplastar la creatividad. La vida debería consistir en hacer cada segundo lo que verdaderamente nos hace felices.

No sé si conocéis a Lidia Guevara (una de mis cantantes favoritas) artífice de las cancioncillas que tarareo cuando nadie me escucha… esas canciones que suenan en mi cabeza cuando me asaltan las dudas, esas sintonías alternativas de escondite que me chifan; que escucho cervecilla en mano y moño desenfadado los días en los que necesito despegar.
… el mundo empieza más allá de esa cortina, a quién le importa lo que piense mi vecina!”
Tras nuestra primera conversación telefónica, ya estaba convencidísima. Jose es una de esas personas carismáticas, que te habla de verdad, sin decorados, ni palabrejas, un tipo claro, transparente, un artista divertido, con ganas de crear historias y sacar lo mejor de ti. No se vosotros, pero yo pensé que era imposible no lanzarse.
Y así empezó nuestra pequeña aventura con el equipo Jose Bernal… Un viaje fuera de serie, por decorados de cine, cuentos de princesas, sapos y dragones. Una casa encantada, nostálgicos jardines de invierno, albero, barro, campo salvaje, destellos de luz entre los árboles, pinceladas de marrones, matorrales magenta y tonos románticos de otra época.
Un poquito de mi Siberia, tierra de tártaros, tierra dormida, cráteres inmensos que se transformaban en una pradera infinita de verdes a nuestro paso. Porque la fotografía tiene esa cosa, esa capacidad de teletrasportarte, y de repente… hacerte aterrizar en Marte en un abrir y cerrar de ojos.
Si te apeteciese hacer un reportaje de este tipo y pudiese darte algún consejo… Te diría que lo vivieses como algo más, algo nuevo… que no lo empleases como una forma de revivir momentos pasados. Busca sentirte diferente, cambiada, con otro aire. Lo más importante es pasar un buen rato, divertirte y disfrutar.
CONFIESO
¿Sabéis lo que me hizo más feliz de este día fugaz..? El momento vestido de novia en la bañera de casa, mirarlo con cara pícara, contemplarlo durante segundos totalmente manchado de barro y lamparones alquitranados… y pensar, “amigo, ahora sí que he terminado contigo”.
Menudo viaje birichinático, lleno de intensidad y destellos de color. Me lo pasé increíble y repetiría mil veces con vosotros, sois especiales.
Gracias equipo José Bernal por esta maravillosa experiencia.
Hagas lo que hagas,
hazlo porque quieres,
no pongo deberes, y no paso lista…
Vistas como vistas,
falda o pantalón…
no te me disfraces para la ocasión.
 
Vengas cuando vengas,
ven sin salvavidas,
sin paracaídas…
y sin afeitar.
 
… y aunque me veas mirar, baila como tú quieras bailar.
 
(Vengas cuando vengas, el Kanka)
 
Fotografía: Jose Bernal
Localización: Torcal de Antequera
Vestido: Jesús Peiro
Tocado: Martina Dorta

 

 

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