Carta a una super heroína

¿Te acuerdas de aquellos ponys de colores, esos que tenían el pelo fluorescente y olían a fresa..? Conseguir uno a la salida del cole y peinarle el pelo con aquel minúsculo cepillo rosa fucsia era la mayor de las felicidades… ¿Te acuerdas cuando aquello bastaba para conquistar el mundo…? Y sólo vivíamos para ser, con aquella libertad de no necesitar parecer nada más de lo que éramos.

No se por qué te olvidaste de la súper heroína que ya eras… y te empeñaste en convertirte en una de esas súper woman con tacones… y te frustraste, lógico… porque eso que imaginas ni siquiera existe en la tierra. Menudo jarro de agua fría de realidad…eh’? fracaso absoluto frente al espejo, aquellos pelos de lechuza, el michelín y esos tacones de rebajas sin tapilla… pues sí, esa eres tú, y te contaré un secretillo por si todavía no te has dado cuenta… eres una reina amarilla de las que ya casi no quedan, una súper heroína fantástica, mucho más de cine que las de las pelis de cartelera.

Y es que te plantas ese moño en la cabeza como nadie, siempre te lo digo… con esa gomilla del año cero, haces más de mil quinientas cosas a la vez, mientras mantienes dos o tres conversaciones telefónicas, sales a correr esos veinte minutos obligados, que arrancas al día por donde puedes, por si fuera poco te has empeñado en leerte dos libros; esa novela que te encanta, y de la que sólo llevas una página, porque sólo te permites ojearla en la cama… cuando ya no aguantas más de un segundo con el ojo abierto… Y ese libro de política aburridísimo que te has empeñado en leer a la hora del café, para entender a esos chalados tertulianos que hablan en chino los sábados por la noche… Trabajas, sonríes en el ascensor, sigues siendo la mejor amiga, la mejor persona… o al menos lo intentas de nuevo cada vez que sale el sol.

Te levantas ochenta veces durante la noche, a mirar por la ventana, con ese insomnio tuyo insoportable que todos desconocen… y durante esas horas, te permites ser aquella niña rubia que se subía a su caballito mágico, y viajaba a Saturno a contar estrellas. Y lo más curioso de todo, es que aún modisqueas el minúsculo cepillo rosa fucsia en esos ratos de oscuridad, tesoro de la heroína que fuiste… y que sigo sin saber por qué has olvidado.

Bueno, pequeña heroína, este vídeo es para ti; para tus noches a solas, para tus ratos de lucha, para acompañarte en ese insomnio insoportable del que me hablas… para que vueles alto y redescubras la magia de las cosas.

“La libertad es un lujo que no todos pueden permitirse.”

Gracias infinitas por estar ahí, hasta la próxima princesas y sapos. Un beso enorme, BB

5 Comentarios
  • Berta López
    Responder
    13/10/2017

    Jooooooooooooo! me encanta, que bonito Bea, de verdad… me ha emocionado mucho!

  • Berta López
    Responder
    13/10/2017

    el video es increíble!

  • George
    Responder
    13/10/2017

    Muy bonito como escribes. Muy fan de tu Blog!

  • MARÍA
    Responder
    13/10/2017

    Muy bonito, para esos ratos de insomnio que muchas compartimos. Gracias por tus palabras

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